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martes, noviembre 08, 2005

 

A la luz de los acontecimientos franceses, esta parte del informe Rabin cobra su importancia

Presentamos una primicia, de como están los barrios con gran población islamica y su relación con las escuelas, el informe durisimo y bastante claro, ha sido censurado, por el gobierno, viendo lo que dice, uno comprende porque los politicos les incomoda este informe

Informe Rabin I Parte
La evolución de los barrios que presentamos en esta síntesis, en esta primera parte, de las conversaciones que tuvimos en cada establecimiento visitado con buenos expertos del barrio elegidos por el jefe de establecimiento (generalmente de los padres, de los trabajadores sociales o los cargos electos.) Sus testimonios han sido muy clarificadores para entender e incluir un clima, de los acontecimientos, que acababan de describirnos los profesores y el personal escolar . Su interés merece sin duda alguna que se dedica una parte de este informe a su restitución. La vida de un establecimiento es el simple calco raramente de la de un barrio. Si llegó de visitar establecimientos seriamente perturbados por su medio ambiente inmediato, eso siguió siendo la excepción. La vida escolar guarda generalmente autonomía, protectora para los alumnos como para el personal, con relación a la vida social. Pero, al contrario, no se pueden comprender los comportamientos de los alumnos sin saber el que es hecha su vida familiar y social, y sin incluir que graves hechos que pueden parecer extraños, o intolerables en el establecimiento no constituyen a menudo que el eco debilitado de lo que viven exteriormente. Como lo tiene en cuenta el senador- alcalde de Neuilly-Placer, municipio del Seine-Saint-Denis, en un reciente informe: "Si todo acontecimiento del barrio encuentra su repercusión en el recinto del establecimiento, también es a la viceversa." Un principal destacaba a este respecto que cuando los alumnos son intolerables, se sabe que pasa algo en el barrio.
Las evoluciones sociales
Los barrios que describimos a nuestros interlocutores son barrios de sufrimiento, y en sufrimiento. La mayoría de los habitantes no pueden elegir de irse, y los que lo tienen, los jóvenes descolgando un título o un empleo estable, en particular, lo hacen en general en cuando pueden. En realidad, casi siempre la misma historia se nos dijo: el de la homogeneización progresiva, y a menudo acabada, de un antiguo barrio trabajador caracterizado por una determinada diversidad de poblaciones, y su transformación en una "ciudad gueto" de la que los "Franceses" y los que disponían de rentas estables fueron progresivamente para instalarse en zonas más residenciales. Otros episodios se repiten también al idéntico: la llegada de familias cada vez más en precario, la reagrupación étnica sobre la base de la ciudad o de un edificio; el hundimiento del precio del hipotecario, seguido de la retirada o la dimisión de algunos proveedores de fondos, públicos y privados; más recientemente la llegada de una paleta de nuevas nacionalidades. La toma de conciencia de encontrarse "entre sí" se hizo a menudo en medio de los años noventa, a veces más recientemente. La salida de los comercios "europeos" contribuyó a hacer huir de las últimas familias "francesas" (en realidad a menudo de origen italiano, español, polaco o portugués) que la podían. Solo permanecieron los más precarios, a menudo solo mujeres y sin rentas, con niños, que es el "Cuarto Mundo". A veces la salida de los antiguos habitantes fue acelerada por algunas violencias bien específicas; esto es el caso por ejemplo de este antiguo barrio experimental de una prefectura, escaparate del carácter social 11 Christian Demuynck, la calle de la escuela, informe a un Primer Ministro, 2004 de los años setenta, donde las amenazas y las agresiones tuvieron razón de los últimos responsables de las antiguas asociaciones que militaban para el carácter y la integración. Para nuestros interlocutores, la segregación social, étnica y religiosa cuyos medimos el resultado escolar no fue pues que en parte "espontáneo", es decir, una consecuencia mecánica, no controlada, de las evoluciones demográficas y económicas. También fue el fruto del activismo de grupos religioso o religioso politico, así como de la acción de algunos proveedores de fondos y algunos municipios, todo favorables, por razones diferentes, a una forma de separación de las poblaciones. Estas políticas también se basaron en una corriente de la sociología que tenía hasta estos últimos años de sólidos enlace en los trabajadores sociales, y favorable a la "reagrupación" de las poblaciones precarias. Lo que otros sociólogos llaman hoy "la etnificación” de la vida de los adolescentes, es decir, su construcción idéntica sobre la base de un origen reconstruido o idealizado, y cuyos nosotros miden a veces los efectos destructivos en la vida escolar, no pueden pues concebirse como un fenómeno aislado o espontáneo, pero constituyen uno de las frutas de estas evoluciones, estas políticas y esta ideología.
Esta 2º parte es bastante más jugosa y preocupante:

Las evoluciones religiosas:

Aquí aún, las historias se parecen del norte al sur de Francia, y nuestros interlocutores describen en general una evolución más brutal que a nivel social, un "reciente cambio" rápido y, la realización en algunos años de lo que nombran a menudo "la islamización" del barrio, implicando cambios consiguientes y visibles de los métodos de vida y los comportamientos personales, familiares y sociales. Al origen de este movimiento mencionan a menudo la influencia determinante de jóvenes hombres que profesan una religión a la vez más piadosa, menos popular y más intelectual, a menudo graduados y haciendo estudios superiores, en Francia, al Magreb u Oriente Medio, algún resultantes de familias del barrio y de otros llegados más recientemente: los que profesores llaman con una determinada agresividad "los barbudos" y que alumnos nombran con un respeto mezclado de temor "a los grandes hermanos". No es excepcional que se mencionan también antiguos alumnos cuya "conversión" se hizo durante una estancia en prisión y que se benefician a este respecto que tendrán ante algunos colegiales y alumnos de secundaria. Un asunto de generación parece: algunos jóvenes más piadosos y más radicales toman el poder, o intentan tomarlo, en las organizacíones religiosas, o también crean a sus propias asociaciones, trastornando antiguos más moderados y sospechados ser enfeudados a las asociaciones tradicionales controladas por los poderes políticos de los países de origen. Según nuestros interlocutores más informados, estos "grandes hermanos" proponen con éxito a los jóvenes resultantes de la inmigración a una identidad positiva y a universalista "musulmana" que se substituye a las identidades, a menudo percibidas como negativas, "immigrada" de sus padres y "mal integrados" de su generación, víctimas una y otro del estigma racista. Éste a veces se rebautiza "islamofobia", arma filosóficamente cuestionable cuando se vuelve hacia la enseñanza y los profesores, pero que tiene la ventaja, por otra parte, de poder , por ejemplo, para Georges Lancon y Nicolas Bouchoud, en Estos suburbios que nos dan miedo, el Harmattan, 2003, p.24: "el encantamiento al carácter social es una idea sociológica", o también: "la dispersión en el territorio de poblaciones en dificultad social y económica aumentaría el coste del tratamiento social y lo volvería difícil a aplicar" ,"soldar con autógena" a la nueva "comunidad asediada" . Muchos jóvenes descubren la religión fuera del medio familiar. "la religión tal como la viven no se los acerca de sus padres, pero se los aleja", constata a partir de 1994 de Hanifa Chérifi .A las familias son a menudo pasadas y apenadas por el comportamiento religioso de sus niños, como este padre que lo confió haber hecho seguir discretamente sus hijos para saber que lo influía. Sin embargo, la frecuenciación de los lugares de culto sigue siendo aún ampliamente vinculada al origen nacional. La ola religiosa pues no hizo desaparecer la estructuración por país de origen, ni las tensiones interétnicas, siempre presentes, hay otra estructuración, que afecta prioritariamente a los hombres más jóvenes y los más militantes en torno a afiliaciones más ideológicas que culturales. La naturaleza y la implantación de los lugares de culto son también, para nuestros interlocutores, un elemento importante de la vida del barrio y de la de los alumnos. Las descripciones varían sensiblemente de un lugar al otro. Aquí una única mezquita, a la afiliación conocida y a la gestión parece transparente. Allí, al contrario, una multitud de lugares de culto, algunos casi clandestinos y albergados en los lugares más distintos, tanto que en este barrio de una gran ciudad del sur de Francia, un "Comité de ciudadanos" musulmanes son para nvestigar sobre la naturaleza y los responsables de estos lugares. Pocos profesores saben que una mezquita no es en general solamente un lugar de culto, y también un lugar de enseñanza implicando salas de clase. Es también a menudo la sede de asociaciones culturales y acción social que se dirige a públicos particulares (mujeres, jóvenes, niños...), tendiendo, en particular, a encuadrar aspectos esenciales de la vida de los alumnos ofreciendo servicios como los ocios y el apoyo escolar. Es también a veces un centro de propaganda y difusión de distintos materiales: libros, folletos, cintas de vídeo audios y, publicados en Francia u Oriente Medio, que alumnos poseen y difunden. Conocer la ideología que se propaga allí es pues importante para incluir algunos de sus comportamientos. Incluso los jefes de establecimiento no saben distinguirlo todos entre las distintas corrientes o grupos que animan los lugares de culto frecuentados por los alumnos. En consecuencia, los personal se dan raramente cuenta de que quienes perciben generalmente como un movimiento general y no diferenciado de progresión del religioso en sus alumnos puede ser el resultado de una escalada entre movimientos rivales en una perspectiva de control de las poblaciones y de un barrio.

Las regresiones de la condición femenina

Es el lado seguramente el más grave, más escandaloso y al mismo tiempo el más espectacular de la evolución de algunos barrios. Mucho ya se dijo y haberse escrito sobre un tema del que los medios de comunicación trataron ampliamente desde un año. Un reciente informe ministerial alertó sobre el retroceso de la práctica deportiva en las jóvenes muchachas estos de quartiers. nosotros no desarrollarán pues este tema. Pero las observaciones de nuestros interlocutores y el simple hecho de deambular en los alrededores de una escuela o de un órgano colegiado constituyen a veces un verdadero choque. Por todas partes el control moral y la vigilancia de los hombres sobre las mujeres tienden a reforzarse y a tomar del Dialéctica denunciada, en particular, por Caroline Fourest y Fiammetta Venner, en Tiros cruzados, la laicidad a la prueba de los integrismos judíos, cristianos y musulmanes, Calmann-Lévy, 2003.14 Hanifa Chérifi, el problema de la vela en las elaboraciones escolares del rectorado de Versalles, informe de misión, 1994. Brigitte Deydier, Mujeres y deportes, informe al Ministro de Paridad e Igualdad profesional y al Ministro de Juventud, deportes y vida asociativa, 2004 12 proporciones obsesionales. Es necesario haber visto a estas mujeres enteramente cubiertas con negro, incluidas las manos y los ojos, acompañadas de un hombre, a menudo joven, a veces un plegable a la mano para que no tengan que sentarse sobre un lugar "impuro", que más nadie no parece observar tanto ellas forman parte del paisaje, y nadie de la cual parece se ofusca de la condición, para entender en un atajo la formidable regresión de la cual somos los testigos. Aún este "lo más mal posible Belphégor", como los llaman muchos protagonistas, no se tratan, ya que todas estas madres que no vienen a ya en las escuelas buscar a sus niños, y que se obliga a delegar a esta tarea a un mayor o a un vecino, ya que son completamente recluidas a su domicilio, a veces desde años. Mientras que se observan cada vez más a menudo niñas alabeadas, los adolescentes son objeto de una vigilancia rigurosa, por otra parte ejercida aún más por los muchachos que por los padres. Un hermano, incluso más joven, puede ser a la vez supervisor y protector de sus hermanas. No tener hermano puede volver a una joven muchacha especialmente vulnerable. Junto a las frecuentaciones y a los comportamientos, la prenda de vestir es el objeto a menudo de condiciones rigurosas: como el maquillaje, la falda y el vestido están prohibidos, los pantalones son oscuros, amplios, estilo "jogging", la túnica debe descender suficientemente parte baja para encubrir toda redondez. En tal ciudad se nos dice que las muchachas deben permanecer el fin de semana en pijama con el fin de solo poder solo serían salir al pie del edificio. En tal colegio hinchan su abrigo antes de ir al cuadro con el fin de no despertar ninguna concupiscencia. Casi por todas partes el carácter se denuncia, llevada a cabo y los lugares mixtos como los cines, los centros sociales y los equipamientos deportivos están prohibidos. En sucesivas ocasiones se nos habló del recrudecimiento de los matrimonios tradicionales, "forzados" o "arreglados", a partir de 14 ó 15 años. Muchas jóvenes muchachas se compadecen del orden moral impuesto por los "grandes hermanos", poco se atreven a hablar de los castigos que los amenazan o que se les infligen en caso de transgresión y que pueden revestir las formas más brutales, las que surgen a veces con motivo de un distinto hecho. Las violencias contra las muchachas no son desgraciadamente nuevas, lo que lo es aún más es que puedan cometerse cada vez más abiertamente en nombre de la religión.



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