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sábado, noviembre 05, 2005

 

Los franceses siguen sin ver el problema, 9º noche de intifada

text en français
El islam no desempeña un papel determinante en la propagación de los desordenes
La explosión de una granada lacrimógena en una mezquita de Clichy chocó los espíritus pero una conspiración islamista no es la causa del contagio.

C.G.
[5 de noviembre de 2005]

¿Una serie de agitadores orquestan Las violencias urbanas en región parisiense “y de provocadores”, como lo afirma el diputado alcalde UMP del Raincy (Seine-Saint-Denis) Éric Raoult, antes de mencionar el espectro del “islamistas”? Islamistas radicales que “se agarraron de esta oportunidad para atizar el odio y causar incidentes e incendios”, acusan a Bruno Beschizza, Secretario General de Sinergia, el segundo sindicato de policías.


Parece, según la información general, que “el episodio de la mezquita” “haya chocado efectivamente los medios musulmanes” y haya propagado una onda de rebelión sin siempre que islamistas radicales se hayan producido.


Domingo por la noche, una granada lacrimógena estalló delante de la sala de rezo Bilal tenida por Marroquí a Clichy-sous-Bois, mientras que una patrulla intentaba retirar, muy cerca de allí, un coche que obstruía su paso. Los policías habrían insultado a continuación a las mujeres, y habrían amenazado “con afeitar la mezquita”. Desde, relatos y rumores circularon muy rápidamente en la extensa comunidad musulmán de la ciudad luego en los municipios vecinos donde viven a menudo prójimos. Las familias de origen marroquí, Oujda y Berkane, muy numerosas en Clichy, y también a Aulnay-sous-Bois, se llamaron por teléfono, en particular. La cólera ganó a los adultos: “La base remontó muy”, da prueba a un responsable religioso de Aulnay. “Se insultó el islam y nadie aún pidió perdón, se irrita Mourad. Si había gas lacrimógenos en una iglesia o una sinagoga, Sarkozy habría ido in situ a disculparse.”


Para señalar su descontento, el fieles de la mezquita que pertenece a la federación marroquí (Federación nacional de los musulmanes de Francia) insistieron para que el responsable presente denuncia. Pero también jugaron, in situ, los pacificadores, llamando al islam, a la vuelta a la calma. Martes por la noche, varias decenas de practicando descendieron en las calles para tranquilizar a los jóvenes, en una demostración de poder explícita. Por su parte, “los islamistas radicales tienen más bien interés para que la calma vuelva de nuevo, para actuar tranquilamente”, análisis Alain Bauer, el Presidente de la Observación nacional de la delincuencia. Las ciudades de Seine-Saint-Denis dónde el islam radical se establece bien por otra parte no flamearon.



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